"Help, I need somebody, Help, not just anybody..." escuchaba a lo lejos. Con los ojos aún cerrados, busqué a ciegas mi celular que sonaba con la canción de los Beatles en la mesita de luz. Al econtrarlo, me lo llevé a la oreja.
- Hola- dije con voz adormilada.
- Hola Sam- dijo una voz familiar al otro lado. Sabía quién era, porque automáticamente cada latido de mi corazón dolía.
- Hola- volví a repetir actuando con indiferencia.
- ¿Como estás?
«Con el corazón roto.» tenía ganas de decirte.
- Bien, y ¿vos?- te pregunté cortante.
- Bien- me respondiste y luego guardaste silencio.
- ¿Para qué me llamaste?- te pregunté sin vueltas.
- Mmmm... necesitaba saber que había que hacer de inglés para hoy.
- Hay que hacer las páginas 81 y 89- te dije tratando de terminar la conversación.
- Listo, gracias Sam-me agradeciste dulcemente.
- Si no necesitas nada más...
- No para...- y me quedé a la espera de tus palabras- ¿por qué estás tan cortante? Decime la verdad, no me vengas con excusas tontas- me preguntaste al fin.
«¿Querés saber la verdad? Me gustas muchísimo, me haces sufrir, me rompiste el corazón en millones de pedazos y te ignoro porque te quiero olvidar, me haces mal. Esa es la verdad.»
- Yo no estoy cortante- te dije a la defensiva.
- "Yo no estoy cortante"- me imitaste burlándote- No me hablas casi nunca, y cada vez que quiero ir a hablar con vos me evitas. ¿Qué te anda pasando conmigo?- quisiste saber.
«De todo, cada vez que te veo, todo a mi alrededor da vueltas y pierde importancia, cada vez que te miro a los ojos es como si vos fueras único en el mundo, cada vez que te veo besándote con tu novia siento que me clavan un cuchillo en el corazón, cada vez que te quiero olvidar me es imposible. Todo me pasa con vos.»
- Nada, no estoy enojada con vos.
- Cada vez que te pregunto eso, vos me respondes lo mismo. Algo te está pasando, y no me querés decir. Esta conversación no va a llevar a ningún lado como siempre. Cuando quieras decirme que mierda te pasa conmigo, llamame- dijiste en tono enojado- Chau Sam- y cortaste.
Tu, tu, tu, tu, tu. Escuchaba desde el celular.
- Chau- le dije al teléfono con voz melancólica.
Odiaba tener que tratarte así, pero era la única forma que encontraba para poder olvidarte. Me tumbé en la cama nuevamente, cerré los ojos y soñé, soñé que entre nosotros todo era perfecto. A veces, no me quedaba más lugar que la fantasía, porque la realidad era muy dolorosa.